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La cueva de los lagartos

Socialmente la lluvia está mal vista, cae mal. Aún así, se avecina tormenta. Parece que le importa poco la opinión ajena.

En mi caso, echo de menos el chubasquero y las botas de agua, el paraguas se me antoja aburrido, únicamente me entretiene el sonido que emite al golpearle el agua.

Encuentro satisfacción sintiendo el agua cayendo sobre mi, empapando poco a poco mi cuerpo y mi ropa. Es una sensación única y especial. Un regalo de la naturaleza.

La lluvia da la vida y ahoga, riega y arrasa. Magnífica dualidad, ejemplo de todas las cosas que forman parte de la existencia.

Podemos morir porque estamos vivos.

Cuando la lluvia es tan abrumante que no deja ver, acostumbro a refugiarme para evitar que algo que me produce placer acabe enfermándome. Mi refugio favorito es la cueva de los lagartos. Un lugar acogedor donde puedo contemplar la fuerza del universo al mismo tiempo que siento su calor con la admiración de aquel que contempla la obra cumbre de un artista.

En este lugar los hechos c…

La maleta

Qué llevo en la maleta?

Lo maravilloso de las maletas es la capacidad que tienen de ser llenadas y así poder mover cosas de un sitio a otro. Mover, trasladar, llevar, cargar, transportar e incluso arrastrar.

Que gran momento cuando la abres por primera vez. Todo ese vacío esperando a ser llenado. Es como un vacío repleto, en el cual podemos depositar maravillosamente aquellas cosas que queremos mantener junto a nosotros.

Qué poner? Qué llevar?

Todo tiene cabida si se organiza bien el espacio... lo importante en un lado, lo indispensable en otro, aquellas pequeñas cosas que evocan recuerdos entrañables también tienen su sitio. También guardaré un hueco para aquello que es obligado, aquello que debo llevar para ser correcto. Acostumbra a ser más pesado pero... que se le va a hacer.

Debería poner algún libro que me enseñe y también libreta y boli para tomar apuntes de aquello que me pueda mostrar la vida.

Curiosamente y a pesar de que la maleta parece bastante llena, aun queda sitio para…

Si yo cambio.

Procuro edificar mi vida, mi personalidad sobre cuatro valores fundamentales:

Amor, Libertad, Belleza y Humildad.

Hoy siento que todos ellos han sido deshonrados, pisoteados, violados. Intento imaginar que pudo sentir alguien como Gandhi y se me encoje el corazón, pues su conflicto y su repercusión fueron mucho mayores.

A mi no me han apresado ni golpeado. Al menos no a mi físico.

Quien golpea está perdido y quién aplaude también perdió su brújula. No les odio ni los maldigo pues yo también estoy perdido. Simplemente duele.

El alma se retuerce dolorida.

Ah! Si pudiera mostrar la vida como yo la siento...

La humanidad está en un error, el progreso, la evolución no atañen a la posesión y el dominio. Tampoco se refiere exclusivamente a desarrollar la tecnología, ni siquiera a poder curar todas las enfermedades.

La humanidad evolucionará cuando entienda que el Amor es el origen y el destino, por lo tanto, también el camino.

Elevar la esencia humana que es maravillosa y armoniza con todo l…

El pacto

Me gritas, me humillas... puedo soportarlo. La pregunta que me hago es ¿És este mi sitio?

Vueltas y vueltas, el remolino de ideas me marea constantemente y el vértigo invade mis sentido más racionales. Es costoso entender el sentido de la resiliéncia cuando no tiene sentido vivir aquello de lo que te has de reponer.

La sangre viaja acelerada, dejándose caer por arterias astiadas de soportar un latido que resuena agotado.

¿Y el corazón?

El corazón me habla de la única forma que sabe hacerlo... Lástima que su mensaje tope constantemente con la muralla que lo rodea.

El cerebro manda y la locura pilota la nave.

La brújula que debería ser la Intuición parece un obsoleto instrumento olvidado, sustituido por algo menos efectivo aunque más habitual. Y es de ese modo que dejo que mi mente me cuente lo que viví y lo que viviré, como si de una novela se tratase. Narrada en prosa con un argumento inestable que no cesa de variar con cada lectura.

¿Dónde está el poeta?

La vida en verso parece más b…

La decisión

El lugar está oscuro, parece un cuarto aunque lo siento como una cárcel. No hay ventanas y la luz apenas entra por las grietas de la pared...
Pienso en el pasado y me parece un lejano lugar donde se mezclan la tristeza con la dicha de aquellos años de juventud irrepetibles. El futuro es niebla onírica, indescifrable, únicamente anhelo de vida.
En mis manos una maza con la que decidir: suelto la carga de mis hombros y golpeo las paredes que me encierran o sigo sosteniendo mi propia lápida?
Prefiero que mis manos sangren rompiendo los muros de mi mente a dejar que lo siga haciendo mi corazón agotado, quebrado por mi impasibilidad ante sus aullidos de dolor.
"Rompe los muros y descubre lo que hay fuera"
La luz llega hasta mi, me brinda la oportunidad de superar mis propias creencias. 
Superarme...
Estoy decidido, salgo de la coraza de óxido que me envuelve para crecer en la incertidumbre del Mundo. Sí, eso es. 
Rompo con todo y me encuentro a mi mismo.
El reflejo de la vida me…

La llamada del sol

Y así ha sido siempre en mí... mirar las estrellas asombrado, maravillado, preguntándome ¿Qué forma tiene el universo? ¿Dónde está ubicado?

Preguntas demasiado grandes para un cerebro minúsculo.

Apenas una micro-célula de un organismo titánico, inmensurable, desproporcionado para mi limitado pensamiento.

Quizás esa sea la clave, el pensamiento...

Mi corazón comprende lo que mi mente apenas procesa.

Es la energía de mi ser la que se comunica con él, es la conexión más valiosa, pues forma parte del todo. Las células no comprenden al organismo pero saben perfectamente cual es su misión, su cometido, su propósito.

Para qué estoy aquí?

Hay un vacío inconsolable, hambriento y solo devora ansiedad.

Mente, cuerpo, energía... demasiadas piezas en el puzzle. Cómo ordenarlas?

Silencio.

Entonces recuerdo lo aprendido: simplemente respirando, siendo. Así aclaro mi visión, lo que se ve con la intuición y se percibe con el cuerpo. Así se pueden ordenar las piezas.

Lo mismo ve el que está cegado por …

Si el bosque arde, riégalo y planta árboles

Aquella noche cuando llegó a casa sintió un frío intenso, ese tipo de frío que impide que salgan los suspiros.
Estaba exhausto después de lo ocurrido y lo único que le apetecía era acurrucarse en su cama bajo el denso plumón que acostumbraba a cubrir su cama los días de invierno. Para su decepción, estaba en pleno verano y el calor y el bochorno hacían insoportable hasta el roce de las sábanas...
El frío que sentía venía de sus entrañas y no podía calentarse con ropa.
Su mente era incapaz de comprender... ¿Porqué?
Las emociones golpeaban su estómago de forma epiléptica, haciéndole sentir con cada sacudida que alguno de sus órganos se desplazaba hacia su boca, como si ya no quisiera habitar en su cuerpo.
Era el miedo el que helaba su alma. Un miedo a la propia vida, o quizás miedo a poder perderla tan furtivamente. 
Que efímero es el mundo... ¿Existe acaso alguna certeza?
Fuego, rojo, intenso.
La rabia brotaba ahora de su corazón y se instalaba en sus puños que ahogaban el aire haciend…