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Ruge!!

El león despierto hace saber que está presente. La sabana reconoce su rugido y ellos van a su encuentro. No hay más pretensión que la de ser, simplemente ser.

Oigo golpes en la puerta. Mis ojos anhelan abrirse pero la luz es cegadora y es más fuerte el miedo que el valor. El mismo miedo que usa mi fuerza para congelarme, asegurándose de que se mantenga estática la estatua de hielo que soy.

 Cómo romper el hielo?

Ante la hoguera de las emociones es fácil bailar.

El abismo me llama y quiero dejarme caer... el río me acogerá y así podré reflotar en sus aguas. Se que mi destino es volar y si tienes valor descubrirás el don de tu magia. Puedo mostrarte el camino.

Realizarme...

Siento el camino ante mi y me pregunto a quién encontraré y quién me acompañará. Muéstramelo!

Permaneciendo quieto, a salvo, también encuentro obstáculos. Prefiero caminar. La seguridad no me trajo nada estable.

Ninguna tensión en el cuerpo. Nada en la mente a lo que aferrarme. 

Abre la garganta y déjalo salir.

Ruge…

Saborea cada momento

Hoy me doy cuenta de lo felices que podríamos ser si no complicásemos tanto las cosas. Si simplemente actuásemos acorde a nuestro sentimientos. Si luchásemos y demostrásemos con fuerza nuestros ideales, nuestras creencias.

¿Dónde está la simplicidad de la vida?

¿Cómo encontrar esa manera de vivir disfrutando de cada momento al máximo? Sin tapujos, sin tabúes, dejando a un lado los impedimentos, los temores, todo lo que nos quita el valor de ser personas.

Seres con corazón, sentimientos, que viven con el solo fin de ser felices. Pues ¿Cuál es el fin de nuestra existencia sino el de procurarnos una vida feliz, complaciente y satisfactoria con nuestros deseos?

Una simple frase lo explica todo: "Carpe Diem".

¿Pero cómo? ¿Cómo eliminar el reten que detienen nuestra voluntad? Ese miedo que nos impide mostrar nuestro corazón a este mundo, a esas personas, a los elegidos por nuestra conciencia como seres queridos. La verdad, la libertad,... conceptos ineludibles que llevan a la grat…

Locus de control eterno

De qué depende?

Camino y camino sin cesar y mi hogar cada vez está más lejos, como si burlándose de mi cambiase su eje cartesiano constantemente.

Me pregunto para qué seguir caminando entonces. Los fracasos parecen amontonarse en una estúpida pirámide de cristal que refleja la incompetencia de mis esfuerzos.

Las mofas caen sobre mí inundando mi valor, como un río de voces chocando contra los muros de una presa. Cuan permeables son las paredes de mi propósito.

Locus de control interno o locus de control externo... o simplemente "locus" por la Vida!

Cuál es la clave de la coherencia??

Decidí subir esta montaña en busca de la gran verdad y lo único certero de mi viaje es que la gran verdad es incierta, como las sombras de una cueva.

Tomé la decisión, establecí el objetivo. Así pues asumo la responsabilidad y acepto las consecuencias de ser yo. Quizás si observo lo que el reflejo piramidal me devuelve, entienda que los errores engrandecen mi sombra.

Quién decide?

Si regalo mis z…

El pacto

Me gritas, me humillas... puedo soportarlo. La pregunta que me hago es ¿És este mi sitio?

Vueltas y vueltas, el remolino de ideas me marea constantemente y el vértigo invade mis sentido más racionales. Es costoso entender el sentido de la resiliéncia cuando no tiene sentido vivir aquello de lo que te has de reponer.

La sangre viaja acelerada, dejándose caer por arterias astiadas de soportar un latido que resuena agotado.

¿Y el corazón?

El corazón me habla de la única forma que sabe hacerlo... Lástima que su mensaje tope constantemente con la muralla que lo rodea.

El cerebro manda y la locura pilota la nave.

La brújula que debería ser la Intuición parece un obsoleto instrumento olvidado, sustituido por algo menos efectivo aunque más habitual. Y es de ese modo que dejo que mi mente me cuente lo que viví y lo que viviré, como si de una novela se tratase. Narrada en prosa con un argumento inestable que no cesa de variar con cada lectura.

¿Dónde está el poeta?

La vida en verso parece más b…

La decisión

El lugar está oscuro, parece un cuarto aunque lo siento como una cárcel. No hay ventanas y la luz apenas entra por las grietas de la pared...
Pienso en el pasado y me parece un lejano lugar donde se mezclan la tristeza con la dicha de aquellos años de juventud irrepetibles. El futuro es niebla onírica, indescifrable, únicamente anhelo de vida.
En mis manos una maza con la que decidir: suelto la carga de mis hombros y golpeo las paredes que me encierran o sigo sosteniendo mi propia lápida?
Prefiero que mis manos sangren rompiendo los muros de mi mente a dejar que lo siga haciendo mi corazón agotado, quebrado por mi impasibilidad ante sus aullidos de dolor.
"Rompe los muros y descubre lo que hay fuera"
La luz llega hasta mi, me brinda la oportunidad de superar mis propias creencias. 
Superarme...
Estoy decidido, salgo de la coraza de óxido que me envuelve para crecer en la incertidumbre del Mundo. Sí, eso es. 
Rompo con todo y me encuentro a mi mismo.
El reflejo de la vida me…

La llamada del sol

Y así ha sido siempre en mí... mirar las estrellas asombrado, maravillado, preguntándome ¿Qué forma tiene el universo? ¿Dónde está ubicado?

Preguntas demasiado grandes para un cerebro minúsculo.

Apenas una micro-célula de un organismo titánico, inmensurable, desproporcionado para mi limitado pensamiento.

Quizás esa sea la clave, el pensamiento...

Mi corazón comprende lo que mi mente apenas procesa.

Es la energía de mi ser la que se comunica con él, es la conexión más valiosa, pues forma parte del todo. Las células no comprenden al organismo pero saben perfectamente cual es su misión, su cometido, su propósito.

Para qué estoy aquí?

Hay un vacío inconsolable, hambriento y solo devora ansiedad.

Mente, cuerpo, energía... demasiadas piezas en el puzzle. Cómo ordenarlas?

Silencio.

Entonces recuerdo lo aprendido: simplemente respirando, siendo. Así aclaro mi visión, lo que se ve con la intuición y se percibe con el cuerpo. Así se pueden ordenar las piezas.

Lo mismo ve el que está cegado por …

Si el bosque arde, riégalo y planta árboles

Aquella noche cuando llegó a casa sintió un frío intenso, ese tipo de frío que impide que salgan los suspiros.
Estaba exhausto después de lo ocurrido y lo único que le apetecía era acurrucarse en su cama bajo el denso plumón que acostumbraba a cubrir su cama los días de invierno. Para su decepción, estaba en pleno verano y el calor y el bochorno hacían insoportable hasta el roce de las sábanas...
El frío que sentía venía de sus entrañas y no podía calentarse con ropa.
Su mente era incapaz de comprender... ¿Porqué?
Las emociones golpeaban su estómago de forma epiléptica, haciéndole sentir con cada sacudida que alguno de sus órganos se desplazaba hacia su boca, como si ya no quisiera habitar en su cuerpo.
Era el miedo el que helaba su alma. Un miedo a la propia vida, o quizás miedo a poder perderla tan furtivamente. 
Que efímero es el mundo... ¿Existe acaso alguna certeza?
Fuego, rojo, intenso.
La rabia brotaba ahora de su corazón y se instalaba en sus puños que ahogaban el aire haciend…